20/4/09

COmo cambian las cosas por dios. La entrada de septiembre hablaba del otro, ja. La adolescencia.

Por no hacer nada.

Me había olvidado de este blog por varias razones. La primera es que, dejé de tener mi computadora y la segunda es que a causa de eso, cuando tengo una a mi disponibilidad trato de aprovecharla en el poco tiempo que tengo, y a penas casi ya escribo cosas interesantes en mi blog público. Me di cuenta que es raro que no escriba sobre lo que me esta pasando en este momento, y una vez más pensé que se debía al temor de que cualquiera puede leerlo y que no tengo intenciones de que metan sus narices (o mouses) en mi vida. En este momento, tengo a penas unos veinte minutos para tratar de exponer en palabras, lo que realmente no puedo explicarme a mi misma, sino con una simple oración "lo perdí por no hacer nada, y ahora me esta costando aceptarlo". Bien, para desarrollar un poco más, hace unos meses me fijé en alguien como nunca creí que me iba a fijar, puesto que no era alguien atractivo en ningún aspecto para mi. Pero la vida te da sorpresas. Me gustaba (me gusta en verdad, la negación no me sirve de nada) un chico. Después de meses, nunca me decidí a hablarlo con él, o quizás estaba esperando al momento propicio. Pero creo que ese momento no va a llegar nunca. O sí, pero no sera propicio sino forzado y jodido. LA cuestión es que ahora es mi amiga a la que le pasan cosas con él y a él con ellas. Y es todo difícil, sin perdicez de por medio y con muchos conflictos en el grupo. Y con un conflicto, o mejor llamarlo quilombo, caos, confusión, aturdimiento, en MI. Y me falta mi amiga, porque no es del todo cómodo ni para ella ni para mi, NADA. Ni que yo le cuente que el fin de semana me ahogué en mi misma llorando y siendo ignorada por el resto de los demás, ni que ella me cuente que estan viéndose esporadicamente. NO, definitivamente no ayuda a ninguna de las dos. Y esa ausencia de palabras, de anecdotas, de contención, de consejos, se siente. Ella forma gran parte de mi, y esa parte ahora, y para este embrollo emocional, está ausente. Y duele. Y duele perderlo, y duele seguir pensándolo (a él) y duele no salir y creer haber salido y no salir. Duele no poder concretar un paso adelante, por temor, por inseguridad y el qué diran. Dirá.
...